La pedagogía de Magdalena Sofía: La interioridad

Proyecto Educativo 2017

La Congregación del Sagrado Corazón, hoy día y desde su fundación, tiene la doble vocación de comunicar  la grandeza y misericordia del Corazón de Dios y hacerlo a través de la formación de personas, fundando colegios y prestando el servicio educativo.

Para lograrlo Magdalena Sofía estableció seis líneas pedagógicas que marcaron su misión educadora:
• pedagogía que hace mirar la realidad social
• pedagogía centrada en la persona 
• pedagogía en relación 
• pedagogía que promueva la formación integral 
• pedagogía desde una opción por la justicia y amor a los pobres
• pedagogía de la interioridad.

En nuestra comunidad educativa, vemos el desarrollo de la interioridad como el sustento de la activación de todas las otras líneas pedagógicas de nuestra fundadora.

En su educar, Magdalena Sofía alienta el deseo “que cada persona se abra a la verdad, al amor y a la libertad; que descubra el sentido de su vida y se entregue a los demás; que colabore creativamente en la transformación del mundo y que se comprometa en una fe activa” (Constituciones Nº11). En consecuencia, hace más de 200 años que nuestra Congregación  trabaja para vivir y enseñar a vivir desde el corazón. 

La interioridad para Magdalena Sofía es el diálogo continuo entre lo que habita el corazón del ser humano y los acontecimientos que lo rodean. Es un movimiento de ida y venida, un ciclo virtuoso, donde lo que está en el corazón de cada persona no queda nunca indiferente a lo que ocurre a su alrededor. La pedagogía de la interioridad  tiene como eje central la relación que cada persona entabla con su interior (consigo  mismo y Dios), con otros (desarrollando un estilo de convivencia para la paz) y con el mundo (a través de una comprensión profunda de la realidad)17. 

El desarrollo de la interioridad implica ser y vivir en diálogo con uno mismo, con otros y con Dios; no de modo accidental, sino esencial. Todo transcurre en el interior de cada uno: se escucha la llamada del corazón. Esa conversación interna actúa como el elemento unificador de todas las llamadas y respuestas. La persona se construye con identidad propia: será auténtica y crítica. 

La interioridad es la propulsora de los valores de vida que modelan la personalidad. Es desde dentro donde nos jugamos la autenticidad de nuestra existencia. La vida interior es una unión personal del alma con Dios. Por ello, la formación en valores es el camino elegido por Santa Magdalena Sofía para forjar la interioridad. Cada persona posee el germen de estos valores y por medio de la educación, los lleva a plenitud. Estos no se despliegan uno detrás del otro, sino de modo simultáneo. Sin embargo, cada etapa de la vida es propicia al desarrollo de un valor, sin descuidar los otros, abriendo un abanico de posibilidades, de crecimiento, reflexión y autorregulación. 
Todo lo que hacemos hoy en el Colegio, desde las distintas áreas del desarrollo social, espiritual y académico, apunta a contribuir, posibilitar y enriquecer este diálogo interior con los acontecimientos. 

Para Magdalena Sofía esto es posible en la medida que exista un diseño de plan de educación y de estudios que contenga dentro de sus objetivos tres rasgos esenciales: profundidad, solidez y búsqueda de lo esencial. 

En esto el rol del educador es irremplazable. Todos y cada uno de los profesores y profesoras, constituyen un equipo solidario en la importante misión que les está confiada. El valioso equipo de educadores del Sagrado Corazón:
• está convencido de la grandeza de su tarea
• es competente y hace suyos los valores que imparte, sabiéndolos comunicar
• quiere a sus alumnos, ocupándose de su proceso personal
• tiene una personalidad unificada y auténtica
• personaliza los valores de vida

Educar en la interioridad es una exigencia y un reto. Es un valor esencial para llegar a ser persona en cualquier época. Más aún en la nuestra, en la que por la sobreinformación, por la estimulación excesiva, el entendimiento va perdiendo su capacidad básica para reflexionar y elaborar sus propias ideas y criterios. En el mundo de hoy queremos acompañar a quienes educamos a conquistar la fortaleza de la voluntad y el sentido de responsabilidad. A conquistar su vida interior.


Si el Corazón es todo lo interior del ser humano, la interioridad es el “hábito del corazón”.