Proyecto Educativo 2017

VISIÓN
Buscamos ser una comunidad educativa de excelencia que, en diálogo con los tiempos actuales, mire el mundo y viva desde el Corazón de Cristo; una comunidad comprometida con la formación de personas, niñas y niños, plenos, con un eje interno que los sostenga y unifique, que les permita llegar a ser lo que están llamados a ser.


MIRAR Y VIVIR

“El deber ante todo el deber siempre” es el lema conocido por todas las ex alumnas del Colegio hasta el cambio de siglo. Se interpretaba como la necesidad de responder siempre ante las responsabilidades asignadas, llegando a vivirse para algunas personas como una experiencia, en ocasiones, agobiante. Sin embargo, el “deber” al que se refería Santa Magdalena Sofía a través de este lema es al deber de amar a todos, amar siempre. 

Sin abandonar la centralidad del amor, el lema se actualizó con una mejor interpretación de la esencia de nuestra espiritualidad. “Mirar el mundo y vivir desde el Corazón de Cristo” recoge la necesidad fundante de toda persona de amar y sentirse amada desde la fuente misma: el corazón de Jesús. 

Visto así, la mejor herencia a un niño es que sea y se sienta amado. Es en esa experiencia desde la que descubre la ternura infinita de un Dios que lo ama sin mérito y sin medida, sin condiciones, en plena libertad. Descubre también, a lo largo de su vida, a un Dios que está siempre y lo da todo. 

Como comunidad educativa, este es nuestro mayor tesoro. Fundamos la mirada en una espiritualidad que nos regala el corazón de un Dios amoroso donde todos y cada uno de nosotros tenemos cabida. La respuesta a esta experiencia de amor se sintetiza en nuestro lema que busca mirar y vivir desde el corazón de Cristo. Estos dos verbos iluminan nuestra labor educativa.

MIRAR, educar la mirada para ampliar nuestra visión de las cosas, mirar más allá de la superficie, mirar el mundo, el más próximo (familia, curso, Colegio) pero también mirar más allá (la ciudad, país, planeta). Mirar con ojos limpios, con recta intención, sin juicios a la gente, la historia, (la propia y la de otros) para poder reconocer el paso de Dios en ellas. 

Magdalena Sofía soñaba hace 200 años y hoy, como comunidad educativa, formamos parte de ese sueño: formar personas interiores que ponen en diálogo lo que habita su corazón con los acontecimientos que les toca vivir. Cultivar la interioridad las llevará a tener una  mirada que brota del corazón, no para quedarse ahí, encapsulada, sino para convertirse en actitud. Es una mirada que se convierte en vida al modo del Corazón de Jesús.

VIVIR, es actualizar en la propia vida la persona de Jesús. No se trata de ser perfecto o negarse a sí mismo. Es expresar el amor de Dios en la propia humanidad, con la propia identidad y forma de ser. Es vivir dejándose afectar por la vida de otros, nunca ser indiferente. 

Así como el Padre y el Hijo no se limitan a relacionarse solo entre sí sino que incluyen a la humanidad a través de la Encarnación, las personas formadas en nuestra espiritualidad viven el servicio como la oportunidad de actualizar, en la propia vida, el amor entre Padre e Hijo. 

Así, este vivir desde el corazón, nos convierte irremediablemente, en personas de servicio, de vocación transformadora, constructores de un mundo más humano para todos.

PORQUE TENGO RAÍCES VUELO

Esta es una afortunada metáfora para referirse y sintetizar la riqueza de nuestro Proyecto Educativo.

En el lenguaje forestal se dice que, a mayor profundidad y extensión de las raíces de un árbol, mayor será su copa, el follaje, su “vuelo”. Así, nuestro Proyecto Educativo posee profundas raíces de más de 200 años, un tronco firme que recoge nuestros valores y un follaje amplio y nutrido que representa los programas matrices que en concreto nos permiten acoger la vida y actualizar hoy la herencia de Magdalena Sofía. 

Hemos escogido un árbol, tan presente en el lenguaje de nuestra fundadora, como un organizador gráfico que nos acerca a estos conceptos de manera pedagógica y sintética. Les presentamos: “Porque tengo raíces, vuelo”.


El estilo pedagógico de Santa Magdalena Sofía tiene como eje central la relación que cada persona entabla con su interior (con uno mismo y Dios), con otros (desarrollando un estilo de convivencia para la paz) y con el mundo (a través de una comprensión profunda de la realidad). Estas dimensiones se abordan simultáneamente, aunque con distintos énfasis, en los tres programas matrices que brevemente describimos aquí:

Programa de Formación y Desarrollo de la Persona
Programa de Convivencia
Programa de Enseñanza para la Comprensión Profunda

 


 

De nuestras profundas raíces, brota una misión que contiene la actualización de los valores heredados de Santa Magdalena Sofía: amor, justicia, libertad y verdad. Estos valores hoy día se agrupan en tres grandes pilares que conforman el tronco de nuestro Proyecto Educativo.

Libertad para el Compromiso
Vocación de Excelencia
Convivencia para la Paz

 





 

Pensar en las raíces de un árbol es traer la imagen de aquello que sostiene y da firmeza al tronco. Tres son nuestras profundas raíces: la espiritualidad del Sagrado Corazón, la pedagogía de Santa Magdalena Sofía y el sentido de comunidad. Estas nutren el camino de crecimiento y formación de la persona. Así, cada uno puede llegar a  ser lo que está llamado a ser para mirar y vivir desde el corazón de Cristo.

Espiritualidad SC
Visión de Comunidad
Pedagogía de la interioridad de Santa Magdalena Sofía